2017-03-09

¿Cómo afecta la inequidad económica el desarrollo de la niñez?*

¿Cómo afecta la inequidad económica el desarrollo de la niñez?*

Por Santiago Cueto

Ha sido ampliamente reconocido que la pobreza es una variable clave para explicar por qué más de 200 millones de niñas y niños en países de bajos y medianos ingresos no se desarrollan al nivel que sus pares no pobres. Las mediciones de pobreza monetaria son relativamente fáciles de usar, pero la investigación muestra que ser pobre está frecuentemente asociado con muchos indicadores sociales y de salud que dificultan el salir de la pobreza.

La buena noticia, sin embargo, es que también existen factores de protección en el ambiente en el que niñas y niños viven, de modo que se pueden aliviar los efectos de los factores de riesgo. Identificar estos factores, así como los de protección, ha sido un tema en el que se han enfocado varias investigaciones en los años recientes, las que han tenido implicancias para las políticas públicas. Recientemente, la revista especializada, International Journal of Behavioral Development ha dedicado un número especial al estudio de tales factores[1]. Los estudios incluidos cubren una variedad de tópicos en diferentes regiones del mundo. Más abajo presentamos un resumen y una breve discusión de seis de las investigaciones relativas a la infancia (menores de seis años de edad).

En primer lugar, hay tres estudios que se concentran en evaluar los mediadores y las vías por las que se limita el desarrollo infantil. Así, Marta Rubio-Codina y sus colegas estudiaron niños y niñas entre 6 y 42 meses en Bogotá, y encontraron una amplia brecha entre el cuartil de riqueza más alto y el cuartil más bajo en varias áreas del desarrollo. Sin embargo, estas se reducían cuando se incluía en el análisis la educación de los padres (especialmente la de la madre), así como la calidad del contexto del hogar.

Florencia Lopez Boo, por su lado, usó los datos del estudio Niño del Milenio / Young Lives  para identificar cuáles variables mediaban en la explicación de las brechas entre la niñez de altos y bajos niveles socioeconómicos en Etiopía, India, Perú y Vietnam. El estudio encontró que algunos mediadores pueden reducir significativamente la brecha, pero eso variaba entre los países. Por ejemplo, mientras que residir en un área urbana disminuye la brecha en India y Perú, el grado educativo del cuidador/a fue una variable clave en Etiopía, Vietnam e India. Haber estado matriculado en un centro de educación inicial fue un medidor relevante, pero solo en Etiopía y Vietnam.

Maureen Black y sus colegas estudiaron los infantes en India. Ellos encontraron que el nivel de educación de la madre y el contexto del hogar moderaban las brechas entre niños y niñas de alto y bajo nivel socioeconómico, relacionadas con su desempeño en indicadores de desarrollo (recepción visual, aprestamiento motor fino, y lenguaje receptivo y expresivo).

Luego, se incluyeron un par de estudios para identificar el impacto de intervenciones. Así, Heather Knauer y colegas encontraron que un programa orientado a cuidados en el hogar, en una población beneficiaria de un programa de transferencias condicionales en México, incrementó el número de interacciones entre padres y madres e hijos/as, como por ejemplo, leer cuentos y que canten juntos. Este tipo de interacciones, a su vez, tuvo una relación con el nivel de desarrollo de los niños.

En Etiopía, Tassew Woldehanna también usó datos de Niños del Milenio/Young Lives para analizar el impacto de la asistencia a un centro de educación inicial. El investigador halló que solo un cuarto de los niños/as en edad para estar inscritos acudía a este servicio. Como en muchas otras naciones, estar matriculado en educación inicial está asociada con el nivel de ingresos, el grado de educación de los padres, el lugar donde viven (urbano/rural) y la región. Considerando todas las variables simultáneamente, Woldehanna detectó que la asistencia a educación inicial tiene un impacto positivo en las pruebas de vocabulario y matemática a la edad de 8 años.

En el estudio final de ese número de la revista IJBD, Wachs, Cueto and Yao, exploran modelos teóricos y empíricos para comprender la mediación entre pobreza y desarrollo. Los autores recogieron evidencia de 52 países, usando la Encuesta de Conglomerados de Indicadores Múltiples de UNICEF (MICS, por sus siglas en inglés), y sugieren que una sola variable (por ej. educación de la madre) por sí sola en modelos de mediación tiene menos valor explicativo que modelos acumulativos de riesgo (es decir modelos que identifican simultáneamente tanto la presencia de factores de riesgo como los de promoción), al menos para países de bajos y medianos ingresos. La razón para ello es que los factores de riesgo tienden a presentarse simultáneamente para muchos niños y niñas, lo que incrementa la posibilidad de comprometer el desarrollo infantil. Ejemplos de factores de riesgo son el castigo físico, enfermedades infantiles, baja talla para la edad y condiciones sanitarias inadecuadas en el hogar o en lugar que el niño o niña sea cuidado. Al mismo tiempo, la presencia de factores promotores o protectores puede disminuir el daño de los factores de riesgo. Entre los ejemplos de factores promotores están participar en programas educativos, disponibilidad de juguetes y libros en la casa, alto nivel educativo de la madre, vacunas y suplementos nutricionales. El análisis es complejo, considerando que requiere incorporar no solo la interacción entre riesgo y factores promotores, sino también la edad de los niños y la intensidad de los factores de riesgo.

En general, los estudios en este número especial señalan algunas formas de mediación entre variables de riesgo y desarrollo infantil, que se deben mirar en mayor profundidad para entender qué características del ambiente donde viven los niños parecen requerir intervenciones, de modo que todos los niños y niñas tengan oportunidades justas para desarrollar su potencial. Ahora bien, los estudios reseñados sugieren que las intervenciones tendrían que considerar el contexto específico donde los niños y niñas viven y crecen.

*Texto traducido del blog de Young Lives, acceda al texto original aquí.


[1] Volumen 40, Noviembre 2016; disponible en: http://journals.sagepub.com/toc/jbda/40/6. Editores invitados para este especial: Theodore D. Wachs y Santiago Cueto, también autor de este artículo.