Cecilia

Foto: Sebastián Castañeda / Niños del Milenio. La foto no corresponde a la niña entrevistada.
Foto: Sebastián Castañeda / Niños del Milenio. La foto no corresponde a la niña entrevistada.

Cecilia tiene 9 años de edad y es la menor de 7 hijos. Ella es muy cercana a su hermana de 15 años de edad, quien la cuida. Cuatro de sus hermanos ya no viven con su familia. Cecilia ya es tía, pues dos de sus hermanas tienen bebes. Ahora, ella cursa cuarto grado de primaria en la escuela. Aparte de ser una niña activa, disfruta de juegos como el vóley. Sin embargo, ella dice que la fastidian en la escuela, y eso la pone triste.

La familia de Cecilia se mudó de casa el año pasado. Ahora, ellos viven en una casa alquilada con techo de calamina. Ella comenta que le gusta más la actual casa porque tiene plantas. Su familia comparte la casa con el propietario de esta y otra familia. Su madre dice que tendrán que moverse nuevamente porque el propietario les ha pedido irse. Esta no es la primera vez que la familia ha tenido que mudarse.

 

“¿Quién te gusta más? ¿Tus vecinos de allá o de aquí?
Allá.

¿De allá? ¿Por qué?
Porque ellos eran buenos.

¿Y cómo eran buenos? ¿Qué hacían?
Ellos nos daban galletas.

 

El padre de Cecilia no tiene un trabajo fijo. A veces trabaja como zapatero y otras, maneja un mototaxi. La madre de Cecilia es ama de casa.

Su padre estudió hasta el primero de secundaria y su madre lo hizo hasta segundo grado de primaria. Todos sus hermanos y hermanas han asistido a escuelas públicas. Cecilia no tiene documentos de identidad porque ella no fue registrada al nacer.

Cecilia todavía duerme en la misma habitación que sus padres. Tres de sus hermanas duermen con el hijo mayor de su hermana, que tiene 2 años de edad, en la habitación de al lado, mientras que su abuelo duerme en otra habitación. Ella cuenta que a veces tiene pesadillas.

 

“A veces yo pido a Dios no soñar con nada.

¿Qué te asusta de tus sueños?
A veces yo sueño con monstruos que comen gente. A veces sueño con un terremoto. A veces sueño que una persona loca me persigue. A veces sueño que mis muñecas caminan y me asusto.”

 

Cecilia, usualmente, suele bañarse en una tina en el patio trasero de su casa con agua caliente, con la ayuda de su hermana. En casa, ella limpia su habitación, barre y ayuda a su madre a cocinar pelando papas, granos, zanahorias y otros vegetales. Su madre le enseñó a hacer estas cosas. Ella comenta que le gusta ayudar, y cuando su madre le dice para hacer algo, ella lo hace inmediatamente. Ella sabe cómo prender la cocina a gas y encender el horno de barro.

Cecilia dice que le gustan sus compañeros de la escuela, a excepción de dos que la fastidian llamándola “gorda”. Ella no le ha contado a su profesor, porque este les ha dicho que él no quiere saber nada de sus peleas. Sin embargo, le ha dicho a su madre y ella quisiera que su profesor fuera cambiado. A Cecilia no le gusta ir a la escuela cuando tiene clase de educación física.

 

“¿Te han hecho algo? ¿Hacen cosas que te molestan?
Si.

¿Qué dicen? ¿Cuándo te fastidian? ¿En el recreo o en clase?
En la clase y en el recreo.

¿Y cómo te sientes?
Mal.

¿Y le has dicho a tu profesor?
Él no quiere saber.”

 

Aparte de eso, ella piensa que es una alumna promedio. Cecilia hace su tarea por sí misma y a veces, su hermana la ayuda. Su padre la ayuda con las matemáticas. Ella cuenta que en primer grado de primaria tuvo un profesor que no los dejaba salir durante los recreos, y que les pegaba en las piernas con un látigo.

Los fines de semana, Cecilia va al campo con sus hermanas mayores y ruedan en el césped. A veces, por las tardes, vuelan cometas. Ella también juega voleibol con sus hermanas y, a veces, con su padre.

 

“Él juega a veces; cuando no va a trabajar.

¿A ti te gusta jugar con él?
Si.

¿Cuando él juega (voleibol), juega sólo contigo o con tu hermana también?
Con mi hermana. Yo me junto con ella, él nos enfrenta sólo.

¿Y quién gana?
Mi papá (risas).”

Aparte de voleibol y volar cometas, Cecilia cuenta que le gusta jugar a la tienda.

“¿Qué vendes cuando juegas?
Arroz, fideos, azúcar, golosinas, todo.

¿Usas arroz real o no?
No, un poco de tierra.

¿Quién te enseñó cómo jugar?
Mi hermana.”

 

Cecilia recuerda que cuando tenía 6 años de edad, ella solía ir al mercado local con su hermana de siete años cuando no había escuela, y ofrecían gelatina en bolsa. Ellas obtenían S/.0.50 céntimos por cada bolsa y, generalmente, vendían alrededor de 20 gelatinas. Ellas daban el dinero a su madre, quien lo usaba para ir al mercado y comprar cosas para la casa. Su madre les daba S/.0.10 céntimos y con eso, ellas compraban golosinas.

Cecilia comenta que su padre, de vez en cuando, viene a casa borracho. “A veces, mi papá trabaja, y a veces no. Cuando se cansa, a veces viene borracho.” Ella dice que no le gusta esto porque su mamá se pone triste y llora. Cecilia comenta que a pesar de que discuten, su papá no le pega a su mamá.

Ella también se queja sobre su pequeño sobrino, quien le pega y le tira agua y piedras. Su hermana la defiende.

Al preguntarle qué querrá ser cuando crezca, ella dice que quiere ir a la escuela secundaria y luego convertirse en doctora.

 

“¿Te gustaría dejar la escuela o terminarla?
Me gustaría terminar.

¿Cómo crees que será la escuela secundaria?
Difícil.

¿Qué te gustaría ser cuando crezcas?
Doctora.

¿Y a quién te gustaría curar?
A quienes estén enfermos.”