Luz

Foto: Lucero Del Castillo / Niños del Milenio. La foto no corresponde a la niña entrevistada.
Foto: Lucero Del Castillo / Niños del Milenio. La foto no corresponde a la niña entrevistada.

Ahora, Luz es una mujer joven y madura de 17 años de edad. Ella está en la universidad estudiando contabilidad. Es muy cercana a su familia y extraña a sus tías, quiénes solían vivir con ellos. La mejor cosa que le ha pasado recientemente es la boda de sus padres…

Luz comenta que está contenta de ver a los entrevistadores de Niños del Milenio otra vez. Ella considera que ha crecido mucho desde la última vez.

La mejor cosa que le ha pasado a Luz recientemente, es el matrimonio de sus padres. A menudo, las parejas en Perú no se casan hasta años después, cuando sienten que pueden asumir el gasto. Los padres de Luz tuvieron una gran celebración. La ceremonia de boda duró dos días. Luz y su hermana sirvieron la comida y entregaron presentes a los invitados. Ella recuerda se quedaron despiertos hasta la medianoche, y luego algunos familiares fueron a casa y continuaron celebrando. Mientras tanto, Luz, su hermana y su tía durmieron en el taller para cuidar los regalos. Olía a cerveza, ríe Luz.

“Ellos se casaron y eso fue la cosa más bonita que me ha pasado. El primer día fue la ceremonia civil y religiosa. El segundo día fue para celebrar, como dicen aquí, el “chalachi” de los regalos.”

 

“¿Esa es una palabra Aymara?
Si, creo. La gente trae regalos y cerveza.”

 

Los abuelos de Luz pertenecen a la comunidad indígena Aymara, sin embargo, Luz no habla Aymara.

Luz ríe mucho. Ella habla sobre otra fiesta que disfrutó, la fiesta de promoción: “Todos estaban ahí. Yo bailé con mis compañeros. Nos quedamos hasta tarde. “¡Vamos!” dijo mi papá. “No, un ratito más” yo respondí. “Yo no me quería ir.”

Pero ella se pone más seria cuando habla sobre su decepción más grande: Desaprobar el examen de ingreso a la universidad.

 

“Yo estaba tan nerviosa, yo estaba tan asustada. Yo fui al aula y me senté ahí aterrorizada… ví en el examen cosas que ni siquiera en la escuela había hecho. Me dije a mi misma que no ingresaría. Y no lo hice.”

 

Sin embargo, su padre la inscribió en un curso intensivo de tres meses y ella ingresó a la segunda vez. Ahora está en su primer semestre, estudiando contabilidad. Ella comenta que lo está disfrutando. Decidió estudiar contabilidad por el consejo de una de sus tías preferidas. Mi tía me dijo, “Tú puedes trabajar en bancos, municipalidades, hacer administración. Puedes ir a diferentes lugares…incluso puedes ir a Lima a trabajar.”

Luz cuenta que algún día le gustaría viajar y ver otros lugares del Perú. Ella sabe que extrañará a su familia, pero piensa que disfrutará trabajando en cualquier lugar.

La tía que la aconsejó, ahora vive bastante lejos y Luz comenta que le hace mucha falta. Ella extraña las discusiones y los consejos: “Nosotras nos llevamos bastante bien. Nosotras hablábamos. Ella me decía cosas como las que le había pasado cuando tenía mi edad”.

Su otra tía y su prima, quienes vivieron con su familia por siete años, también se mudaron de la casa. La actual pareja de su tía es muy celosa y no permite que ella trabaje o salga mucho. Luz dice que no se lleva muy bien con él porque pone triste a su tía, aunque no le pega como su anterior pareja.

Ella dice que conversa más con sus tías que con su madre. Ella también hablaba con su mejor amiga, pero no la ha visto desde que dejó la escuela. Luz cuenta que se lleva bien con sus padres, pero que su padre es estricto y no le gusta que su hija salga de casa. En parte, esto es porque hay más robos en la zona desde que se construyó una prisión cerca. Luz comenta que le da miedo quedarse sola en casa.

Luego, ella cuenta la historia de un perro que su familia compró para cuidar, pero que su padre mató hace tres meses.

 

“Mi papá quería un perro que cuidara la casa cuando no hubiera nadie. “Un perro hace ruido” dijo él. “Vamos a comprar un perro. Vamos a comprarlo un domingo a la feria.” Estaba desesperado por comprar un perro… pero cuando fuimos, sólo vimos cachorros. Luego vimos este pequeño San Bernardo. Se veía como un oso pequeño. Nos lo llevamos…pero luego creció. Hacía desastre, se ensuciaba. Cuando comía, ensuciaba todo y a mi papá no le gustó, así que lo mató. Lo envenenó.”

 

Ella estaba molesta y disgustada con su padre sobre esto, pero al mismo tiempo está orgullosa de su papá. Él solía ser carpintero, dice ella, y comenzó el negocio de sastrería desde cero, y gradualmente lo fue mejorando. Estas mejoras son visibles. La primera vez que el equipo de Niños del Milenio los visitó, la casa y el taller estaban en un solo piso. Había un segundo piso, pero no tenía techo. La siguiente vez, el segundo piso estaba completo y esta vez, un tercer piso había sido construido, aunque no estaba listo para ser empleado.

Luz está emocionada por tener habitación propia por primera vez en su vida, así como un espacio para estudiar. Ella cree que se quedará con su familia por algunos años todavía. Hay cosas que a ella le gustaría cambiar –ellos todavía no cuentan con agua caliente, por lo que deben ir a un lugar con duchas, a unas cuadras, a bañarse. Y en el vecindario, ella dice que le gustaría que las calles estén pavimentadas, de tal forma que cuando los carros pasen no haya tanto polvo, y que cuando llueva, todo no se vuelva lodo. También le encantaría que los buses pasen más cerca de su casa. Incluso, a ella le gustaría que sus vecinos no hagan tanto ruido porque siempre los oye gritando y peleando por las noches. A causa de esto, ella no considera que su comunidad es un lugar bonito para vivir, pero si le gusta vivir ahí.