Cuanto antes mejor, pero nunca es demasiado tarde: El impacto de la nutrición en el desarrollo cognitivo durante diferentes períodos de la niñez

Autor(es): Andreas Georgiadis

Aunque se ha argumentado que la desnutrición y sus consecuencias para el desarrollo de las y los niños son irreversibles después de los 2 años de edad, la evidencia que sustenta estas hipótesis no es concluyente.

Este documento de trabajo investiga sobre el impacto de nutrición en diferentes periodos, desde la concepción hasta la niñez intermedia, sobre el rendimiento cognitivo en la adolescencia temprana, usando datos de Niños del Milenio /Young Lives, recogidos en Etiopía, India, Perú y Vietnam. Para abordar los problemas de estimación, este documento plantea un marco conceptual que delimita los canales a través de los cuales la salud infantil afecta el desarrollo cognitivo, y usa una variable exógena en el estado nutricional por choques climáticos.

Los resultados sugieren que eventuales choques climáticos, antes y después de los primeros 1000 días, perjudica el crecimiento de las y los niños, y ello más tarde afecta el logro cognitivo en la adolescencia temprana. La investigación también encuentra que parte del efecto del crecimiento temprano sobre el desempeño cognitivo posterior, se manifiesta a través del desarrollo en períodos de la niñez intermedia. Otro nuevo resultado es que la pertinencia de la inversión de los padres ante un posible cambio en la salud infantil de sus hijos depende de la oportunidad en que se efectúe.

Estos hallazgos tienen implicancias importantes de políticas públicas. Por un lado, la nutrición temprana es importante para el crecimiento físico y el desarrollo cognitivo en las etapas posteriores de la infancia; pero por otro lado, sugieren que si se invierte en la nutrición, incluso después de la niñez y la primera infancia, ello puede remediar carencias nutricionales sufridas en edad temprana, y sus subsecuentes déficit cognitivos. Asimismo, esas compensaciones podrían proteger de una posible falta de nutrientes en etapas posteriores que, en caso contrario, también podrían conducir a futuros retrasos en el desarrollo de las personas.

En general, la evidencia sugiere que las intervenciones que promueven la nutrición a edad temprana, y continúan en etapas posteriores de la niñez, combinadas con estrategias en otras áreas, como la estimulación cognitiva, y el involucramiento de los padres (capacitaciones, etc.), serían las más auspiciosas para promover el desarrollo infantil.