Trayectorias educativas: desde la infancia hasta la adultez temprana en el Perú

Autor(es): Santiago CuetoAlejandra Miranda, Juan León y Maria Cristina Vásquez

En las últimas décadas, todos los presidentes del Perú han proclamado la educación como una prioridad, y si bien diversos indicadores han mejorado, los resultados de los estudiantes en diversas pruebas siguen siendo bajos, además de que persisten las amplias brechas entre los aprendizajes de niños y niñas de hogares de distintos niveles socioeconómicos.

Este estudio analiza con los datos de Niños del Milenio/Young  Lives las trayectorias educativas de los niños en diferentes etapas de la vida.

De acuerdo a la Ley General de Educación, así como la propia Constitución del Perú, la Educación es un derecho humano, y todos los estudiantes deberían acceder a un servicio educativo de buena calidad. Sin embargo, los hallazgos de este estudio y otros señalan que a pesar de los avances en las pasadas dos décadas, todavía falta un trecho largo para que esto sea una realidad para todos los niños peruanos.  La cobertura de la educación y el promedio de los puntajes de las pruebas han progresado claramente cuando se miran las trayectorias educativas de las dos cohortes que estamos siguiendo desde que son infantes hasta que son jóvenes adultos, lo que refleja la importancia que le ha dado la población y los Gobiernos.

Sin embargo, las disparidades en la provisión de la educación y el aprendizaje de los estudiantes permanecen en función de sus características familiares y socioeconómicas. Ahora bien, la inequidad  en la educación básica ya no está tan relacionada al acceso al servicio, sino a las oportunidades educativas que tienen los estudiantes más pobres en la escuela y, vinculado a ello, su desempeño en las pruebas educativas estandarizadas.  Así, los niños y niñas de los hogares pobres, indígenas, con madres que tienen menos que secundaria o que viven en áreas rurales, tienden a tener menos oportunidades y logros más bajos que sus pares con tales factores opuestos. Esta situación se agrava cuando se combinan algunas de estas características.  Lo positivo es que no se halló grandes brechas entre mujeres y hombres en términos de oportunidades y resultados.  Pero se encontró amplias diferencias entre grupos socioeconómicos en la educación terciaria, dado que los estudiantes de familias con más holgura económica tienen mayor posibilidad de acceder a estudios universitarios.

El estudio concluye que el sistema educativo peruano puede estar reforzando inequidades dado que no provee iguales oportunidades para todos los niños y niñas; es más, idealmente, se debería priorizar la educación para los niños, niñas y jóvenes adultos vulnerables, que sabemos que tienden a obtener resultados académicos más bajos. Además, el Estado debería empezar esa  mayor atención lo más temprano posible, teniendo en cuenta que la brechas por razones socioeconómicas ya se evidencian apenas a la edad de cinco años.

De todos modos, tenemos razones para ser optimistas puesto que el financiamiento público en educación está siendo incrementado a un ritmo rápido. Dado este escenario, debemos enfocarnos en la prioridad que representa la inequidad en oportunidades educativas y su reflejo en los resultados de los estudiantes más pobres.